Objetivos:
Trabajar la parte artística más intuitiva de cada niño
en la confección de un mural.
Trabajar la capacidad de detener
e iniciar el trabajo cuando se indique.
Trabajar la expresión
artística
Cohesionar el
grupo
Material
necesario:
- Papel de embalar (o similar) blanco
- 1 mesa grande
- Cinta adhesiva transparente
- C/S de lápices
- 2 sacapuntas
- C/S de pinceles.
- Botes con pinturas de colores diferentes (a evitar el
negro).
Descripción de la
actividad:
Se forra toda la superficie de la mesa con papel de
embalar sujetándolo con cinta adhesiva.
Se colocan las pinturas de colores en el centro de la
mesa.
Se da un lápiz a cada niño y se van colocando de pie
alrededor de la mesa.
En el inicio de esta sesión se trata de hacer pequeños dibujos rápidos cada uno en
su espacio, en el trozo de papel que queda inmediatamente delante.
Cada 15 segundos se ha de cambiar de lugar de la mesa
ocupando el sitio donde pintaba el compañero de al lado, en el sentido de las
agujas del reloj.
El monitor va nombrando sugerencias de formas que se
pueden dibujar para los niños que al principio les cuesta expresarse en el taller o que piensan en
exceso qué dibujar en lugar de ser espontáneos.
Explica que se puede dibujar una forma abstracta, una
forma definida, pequeños objetos…
Ahora se detiene todo el grupo para observar qué estamos
haciendo.
Un paso atrás, nos alejamos de la mesa. ¿Cómo está quedando el mural? Estamos compartiendo un trabajo colectivo,
entre todos confeccionamos un mural!!
Dejamos unos segundos para que cada uno pueda pensar qué
es lo que va a dibujar, y lo vamos a hacer rellenando los espacios blancos, ahí donde no ha pintado nadie.
Ahora sólo nos concentramos en el dibujo que estamos
haciendo nosotros, sin mirar qué es lo que dibujaba mi compañero o cómo lo
continúo.
Pensamos en objetos pequeños…
Ahora marcamos la palma de nuestra mano con el lápiz
enfrente nuestro. Marcamos las uñas, el
contorno… Nos detenemos de nuevo. Paso atrás.
Nos fijamos en cuál es el resultado. (Se ven un conjunto de pequeños dibujos diferentes,
de estilos distintos, todos ellos igual de válidos, y que componen un mural
abstracto).
El boceto resultante es el universo de los que participan
en el mural, tiene su identidad.
A continuación dejamos los lápices para pasar el dibujo a
pintura.
Se continúa en la misma dinámica de cambiar de posición
cada 15 segundos. El monitor indica que se van a ir pintando pequeñas partes
del mural con pintura.
En primer lugar pensamos en el color que vamos a escoger.
1,2,3.. Pintamos
1,2,3.. Paramos
1,2,3.. cambiamos de color
1,2,3.. cambiamos de lugar
Y así durante unos minutos más.
Paso atrás, para observar y reflexionar cómo evoluciona
nuestro mural.
El monitor cambia el orden de los colores que habíamos
colocado en el centro de la mesa.
Durante los últimos minutos del taller hay que fijarse en
pintar también los espacios en blanco.
También introducir el concepto de Complementar, evitar repintar lo
pintado ya por otros compañeros.