Aprender a trabajar concentrado, individualmente
Darse cuenta de la diversidad de los compañeros integrantes del grupo.
Material necesario:
- Papel de embalar (o similar) blanco
- Cinta adhesiva transparente
- 1 mesa grande
- Lápices para todos los participantes en el taller
- Ceras de colores tipo Dacs
- Una pizarra y una tiza blanca
- Tantos lápices como participantes en el taller
- 2 sacapuntas
Descripción de la
actividad:
En esta sesión se trata de retratar el niño que tenemos enfrente nuestro,
en el lado contrario de la mesa. De este
modo, por azar, tienen la ocasión de
trabajar con algún niño del grupo con el que habitualmente no se
relacionan o con el que hablan poco.
Primero se confecciona un boceto en lápiz y después se
pasa a color.
El monitor explica cómo la cara tiene forma de huevo, no
redonda.
El monitor va dibujando en la pizarra los elementos a
incorporar en el retrato a partir de la cruz trazada en el centro del huevo.
Para empezar el retrato se dibuja un huevo en el centro del papel.
Después una cruz en el centro del huevo. Esta cruz ayuda a situar el resto de
elementos de la cara: los ojos, los labios, la nariz… Después de nombrar un elemento de la cara, se
deja un espacio de tiempo para que los niños se puedan fijar en la forma
concreta de la cara de su compañero.
Una vez marcados en lápiz los elementos principales del
retrato ya se puede pasar a color.
Es el momento de dibujar otros ítems como el pelo, la barbilla,
las orejas, … ; finalmente el color de piel.
Mientras el grupo pinta es interesante pasear entre los
“pintores” para hacerles fijarse en detalles de la cara de sus compañeros que
les pasan desapercibidos.
OPCIONAL: en otra sesión de talleres se pueden enmarcar
los retratos con una base de cartón y confeccionar un marco decorado por los
niños.

Ideal per reforçar les inter-relacions grupals!
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